Marco
Conceptual
A modo de introducción es
imprescindible aclarar la relación que tiene el término Zahir, extraído del
texto de Jorge Luis Borges que lleva el mismo nombre (El Zahir) con el texto
que tienen ante sus ojos. En dicho texto
el zahir es una moneda que aparecerá constantemente y de diversas formas en el
acontecer cotidiano de quien la porta aún cuando no la saque materialmente a la
luz. Podemos decir entonces, que esta moneda, en su omnipresencia, transforma
su materialidad en una obsesión o idea fija. Huelga decir que las ideas fijas u
obsesiones no han de considerarse en el aspecto negativo con el que
convencionalmente podemos relacionarles, sino por el contrario con el más noble
y fértil emerger de ideas creativas que encuentran en el Zahir una excusa para
su materialización. Identificar el Zahir es el primer paso en este proceso y
para ello es necesario dejar que el nos hable a través de nuestro recuerdo, de
nuestra vivencia cotidiana sin negarle el paso para que exteriorice su presencia
por medio ya sea de objetos, conceptos, pensamientos, sonidos, texturas u otros
dispositivos perceptibles con cualquiera de nuestros sentidos.
En mi caso el Zahir tiene un
aspecto complejo de un punto de vista y desde otro es evidentemente transparente.
Su complejidad proviene del espacio donde se encuentra y como desde ese lugar
puede insertarse fuera de su hábitat para componer una materialidad creativa
que pueda descontextualizarse y coexistir con una realidad alternativa en que
pueda aportar y recibir elementos que retroalimenten un proceso de creación. Su
aspecto fácil o transparente como le llamo antes, dice relación con la
familiaridad que existe entre mi Zahir, mi espacio cotidiano y yo.
En un principio, al intentar
identificar el Zahir, pareció fácil y omnipresente pues se trata de las
piernas. Las piernas son mi Zahir. Luego, al intentar buscarlo fuera de su contexto no
resultó tan fácil y fue entonces que reconocí a mi Zahir. Las piernas pero no
todas las piernas. Las piernas de bailarines, con una forma determinada, una
plasticidad determinada, no imposible de encontrar en el espacio urbano donde
de hallarlas, la posibilidad plástica de esas piernas podría desarrollarse en
mi imaginación en un principio y luego arriesgar esta imaginación provocando un
acercamiento con quien las posee y dar curso a la investigación.
Lenguajear mediante las piernas,
hacerlas elocuentes y expresivas o mejor dicho extraer de ellas todo aquello
que pueden comunicar es el alma del Zahir. Las piernas de bailarines tienen
esta capacidad de hablar con fluidez así como la de dibujar en el espacio
componiendo un universo de códigos que cada uno de nosotros puede desenmarañar
de forma diferente.
El desafío que presenta este
proyecto de investigación en torno al Zahir, se relaciona con encontrar un
camino a través del cual estas piernas se despojen de su especificidad, dando
lugar a una búsqueda de todas las características en torno a ellas. Todas las
bondades que poseen unas piernas, su utilidad cotidiana, el simple hecho de
trasladarnos a través de las piernas, la seducción a través de ellas, el
lenguaje no verbal que se esconde en la presencia y accionar de las piernas.
Las piernas enrolladas, extendidas, relajadas o rígidas, abiertas o cerradas.
Las diferencias en torno a su longitud y lo asociado a esa diferencia, cuán
ágiles pueden ser unas piernas cortas en relación a unas muy largas que se
moverán con más lentitud. Las piernas de un niño carentes de músculos fuertes
parecidas en ese sentido a las de un anciano pero a la vez tan distintas y
llenas de vitalidad y proyección carente de esta consciencia.
No puedo dejar de pensar también,
en las piernas de un accidentado que por un hecho azaroso perdió la capacidad
de usarlas y aún cuando sus piernas estén sensualmente pobladas de forma y
músculos son un par de dispositivos mudos que han de encontrar una nueva forma
de ser concebidas. Este hecho es lo que hace cuestionar la necesidad del
cambio, de la plasticidad en cuanto transformación; esta transformación que
necesitamos cuando algo más fuerte que nuestra voluntad nos aleja de aquel
control que hasta hace muy poco podíamos tener. Esto ocurre con mi Zahir en
algún sentido, pues dentro de mi espacio cotidiano de danza y piernas danzantes
tengo el control que me permite el acceso al contacto directo con él y al salir
de este entorno, paralizantemente conocido, ocurre una suerte de pausa
creativa. Es desde este hecho que debe surgir la plasticidad en el sentido que lo describe Catherine Malabou en “La
plasticidad en espera” donde propone:
La única salida posible a la imposibilidad de huir es la
transformación.
Buscar una nueva visibilidad de
mi Zahir, que permita convivir con su presencia en todas partes,
descontextualizándolo de su idea original o más aun hurgando en el significado
real del Zahir en un ejercicio de desvincularlo del dispositivo técnico al que
lo asocio por razones evidentes de formación profesional, se convierte en el
desafío que se debe sortear en este proceso.
En la búsqueda de las piernas en
el arte hay algunos referentes en poesía
(Ritual de mis piernas, Pablo Neruda; Me
encantan tus piernas, Horacio Páramo; Tus piernas, Ricardo Labra; Ángel de las
piernas chuecas, Vinicius de Moraes) En la pintura en el renacimiento Miguel Angel Buonarotti, Sandro Boticelli, en el impresionismo Edgar Degas por citar algunos de los
artistas que retrataban las piernas. Degas desde el punto de vista del Zahir
podría ser un referente cercano, sin embargo la pintura de Degas no hace
justicia a lo que pueden hacer unas piernas en el lienzo blanco del espacio.
Sin duda los referentes deben ser
variados en torno a las piernas y el proceso estará dirigido a buscar todo tipo
de información respecto de las piernas en el arte pero no solo ahí, desde esta
transformación del Zahir surge la curiosidad en torno a las piernas en relación
a la psicología, cual es el rol que estas cumplen por ejemplo en el lenguaje no
verbal analizado por psicólogos.
También es interesante investigar
como es la relación que otras personas tienen con las piernas y de qué forma
están presentes en la conciencia de cada uno como dispositivo cotidiano y en
forma de zahir, pues a partir de ahí surgen nuevas ideas de cómo abordar el
proceso creativo pensando también en un posible espectador tanto como de este
proceso a través de la información en el Blog o de un posible trabajo escénico
en torno a las piernas.
Recoger la percepción del
espectador en torno a nuestros intereses nos da herramientas para profundizar
la investigación y llevarla hacia una materialización que tenga un rol
comunicador o que refleje también todo aquello que el espectador vea como propio
y que llega a él vehiculizado a través de nuestra búsqueda.
Edison Araya
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